alquran

El imam Ja‘far al-Ṣadiq instó a los shiitas a rezar con los sunnitas y no a promover la división y el conflicto:

  • “Quien reza con ellos en la primera hilera, es como si rezase con el profeta en la primera hilera” (Ṣaduq). El imam alentó a los shiitas a tratar a los sunnitas como hermanos: “Visiten a sus enfermos, atiendan sus funerales, y recen en sus mezquitas” (Ṣaduq).

Dado que la imagen del jefe espiritual se vuelve negativa cuando quienes adhieren a él se comportan de manera inapropiada, el imam dijo a sus seguidores:

  • “Conviértanse en ornamento para nosotros y no en una deshonra” (Ṣaduq).

También los llamó a estimular la benevolencia entre todos los musulmanes:

  • “Tenga Allah misericordia con la persona que inculca la amistad y no promueve la desunión entre nosotros” (Ṣaduq).

Este espíritu shiita de unidad islámica fue exhibido por ‘allamah Sharaf al-Din al-Musawi, quién determinó que los shiitas del Líbano debían celebrar el natalicio del profeta el mismo día que los sunnitas. El imam Khumayni fue más allá al declarar como la Semana de la Unidad Islámica ese período que encierra dicho natalicio.

En veinte años de activismo islámico, hemos observado que trabajos tolerantes, corteses, gentiles y convincentes –como al-Muraja‘at de ‘allamah al-Musawi–, resultan mucho más efectivos que la crítica mordaz. También hemos comprobado que la herramienta más efectiva en la da‘wah shiita, son los escritos de los propios imames: el Nahj al-balaghah del imam ‘Ali ibn Abi Ṭalib; la Sahifah alsajjadiyyah del imam ‘Ali Zayn al-‘Abidin; la Linterna del sendero del imam Ja‘far al-Ṣadiq; al igual que biografías que demuestran la hondura del conocimiento de los imames y su profunda sabiduría y piedad, como El libro de la guía del shaykh al-Mufid.

Muchos musulmanes shiitas debieran ser prudentes y actuar de acuerdo a lo que se les enseña de la tradición, exhibir las verdaderas características de los seguidores de ahl al- bayt, vivir acorde al islam y guiar con el ejemplo. Los mejores conversos al islam shiita nunca recibieron un libro. Fueron movidos por la piedad y sabiduría de musulmanes shiitas, por su amor y apego devotos al profeta y a su familia.

Por otra parte, tendría que comprenderse que la difusión formal del islam es wajib kifayah, o sea, una obligación para ciertos miembros de la comunidad. Estos, por supuesto, debieran ser conocedores, competentes y cualificados en la materia.

El profeta y los imames siempre advirtieron que nunca se debe discutir con el ignorante. Para asegurar que el islam estuviera representado correctamente, los doce imames entrenaron a diversos seguidores suyos para la tarea de hacer conocer la fe de manera adecuada.

Cualquier catedrático de economía nos puede explicar por qué, invariablemente, no es buen negocio atacar al rival. El buen publicista comercial jamás señala las fallas de otro. Además de no estar permitido en los mejores medios de comunicación, nunca es una buena política.

Los propósitos egoístas, siempre evidentes, son injustos, descorteses e impropios del musulmán y contrarios al Corán. Dice Allah Todopoderoso:

“Invita (a todos) al Camino de tu Señor con sabiduría y una buena exhortación, y argumenta con ellos de la mejor manera…” (16:125).

El Altísimo también manifiesta:

“No insultéis a los que ellos invocan en lugar de invocar a Allah, no sea que, por hostilidad, insulten a Allah sin conocimiento” (6:108).

Si a los musulmanes les está prohibido burlarse de las creencias de los politeístas, la prohibición es aún mayor cuando se refiere a las creencias de otros musulmanes.

El Islam Shiíta, ¿Ortodoxia o heredoxia?

 

 

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