El día de “Mubahala”, 24 de Dhul-Hiyya

cropped-cropped-FUNDACIÓN-ALULBEYT-ESPAÑA.jpg

Se trata de un gran día en la historia islámica. La palabra “Mubahala” viene de la raíz árabe “B A H A L A” بهل significa: implorar y rogar que caiga un maldición sobre algo o alguien. Cuando dos grupos hacen una execración recíproca, pidiendo la maldición de Dios sobre los mentirosos, esta acción se denomina, en árabe, “Mubahala”. Jalil Ibn Ahmad al-Farahidi (خليل بن احمد الفراهدي) el más antiguo de los lexicógrafos árabes del siglo segundo de la Héjira, dice en su libro “Al ‘Aïn”, volumen 4ª, página 54, sobre su significado: Es el día en que Dios ha revelado este versículo:

“Y si alguien disputa contigo acerca de esta [verdad], después de todo el conocimiento que te ha llegado, di: “¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a vuestros hijos, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres, y acudamos también todos nosotros; después roguemos encarecidamente a Dios, e invoquemos la maldición de Dios sobre aquellos [de nosotros] que mientan.” (Corán 3:61).

Este versículo habla de una disputa entre el Profeta (a.s.s.) y los cristianos de Najran (una ciudad del suroeste de la Península Arábiga, cerca de la frontera con Yemen). Los cristianos fueron a casa del Profeta (a.s.s.) y le preguntaron:

“¿A qué invitas a la gente?” “A creer en un solo Dios y a que acepten que yo soy Su enviado y que Jesús no es Dios sino que es Su creación”, respondió el Profeta (a.s.s.). El Profeta (a.s.s.) añadió: “Si no aceptáis que Jesús no fue más que una creación Suya, entonces “Venid… hasta el final del versículo”. Al día siguiente, en el lugar convenido, cuando los cristianos vieron que el Profeta (a.s.s.) llevaba a los miembros más próximos de su familia, su yerno ‘Alî, su hija Fâtima y sus dos hijos al-Hasan y al-Husein (a.s.) renunciaron a la disputa y se comprometieron a pagar tributo al Profeta Muhammad (s.a.a.).

Lo que hay que comprender de este episodio es que el Profeta (a.s.s.) debía llevar consigo a las personas más próximas a él y, sobre todo, los más próximos a la Divinidad para que su petición fuera aceptada por Dios. Por eso, llevó a ‘Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein (a.s.). Con esto el Profeta (a.s.s.) nos enseña que los miembros más próximos a él son los mencionados anteriormente. Igualmente: “Nuestros hijos”, en el versículo, quiere decir: “al-Hasan y al-Husein (a.s.) “Nuestras mujeres” quiere decir: Fâtima َ“almas Nuestras“ (انفسنا) quiere decir: El Profeta y ‘Alî La palabra Anfusana (nuestras almas) quiere decir: “Aquellos que son tan próximos a nosotros como nuestra propia alma”. En este versículo se refiere a ‘Alî ibn Abi Taleb. Porque cuando este versículo fue revelado, el Profeta (a.s.s.) sólo llamó a un hombre, y este era ‘Alî (a,s.).

De todo esto, según este versículo, se deduce que el más próximo al Profeta (a.s.s.) era el Imam ‘Alî (a.s.). Esta historia es referida por sabios chiitas y sunnitas. Muslim, la cuenta en su libro “Sahih Muslim”, hadiz nº 6373 de esta manera: “Cuando el versículo 61 de la sura Ala Îmran fue revelado, el Profeta llamó a ‘Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein y dijo: ¡Oh Dios mío! Estos son mi familia”.

Hakim an-Nishaburi, un gran sabio sunnita del siglo quinto dice en su libro “Ma’rifat ‘Ulum al-Hadiz (معرفة علوم الحدث) página 50:“Muchos hadices, con cadenas de transmisión múltiples y concordantes, refieren que Ibn ‘Abbas (compañero del Profeta) cuenta: “Ese día (el día de Mubahala) el Profeta (a.s.s.) tomó la mano de ‘Alî, al-Hasan y al-Husein, puso a Fâtima detrás y dijo: Estos son nuestros hijos, nuestra alma y nuestras mujeres”.

Abu Na’im al-Îsphahani (ابو نعيم الاصفهاني) un gran sabio sunnita del siglo quinto cuenta la misma historia en su libro “Dala’îl al-Nubuwa” ( دلائل النبوة ) (volumen 1, página 353. Zamajchari, del siglo sexto, cuenta lo mismo en su libro: « Al Kachchaf » volumen 1 página 368. Ibn Kathir, un gran sabio sunnita del siglo octavo dice en su libro « Tafsir Al Coran Al ‘Adhim » volumen 2 página 47: Este día, el Profeta (a.s.s.) llevó a ‘Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein (a.s.).

Pidió a los cristianos que hicieran lo que tenían que hacer. Pero se abstuvieron de maldecir al Profeta y a aquellos que estaban con él.” Ibn Kathir cuenta, en la página 46 de su tafsir: “Cuando Churahbil, jefe de los cristianos vio al Profeta (a.s.s.) con ‘Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein (a.s.) dijo: ¡Por Dios! Si se arroja una maldición sobre ellos, no quedará nada de nosotros sobre la faz de la tierra.” As-Suyuti, un gran sabio sunnita del siglo décimo de la Héjira dice en su libro “ad-Durr al-Manthur (الذرالمنثور ), (volumen 2, página 39: “Hakim an-Nichaburi contó este hadiz en su libro y dice que, según, Bujari y Muslim, este hadiz es auténtico.” Lo que es más importante en este tema es que ése día, el Profeta debía llamar a la gente más próxima a Allah para que Dios aceptara su maldición contra los jefes de los cristianos. El Profeta (a.s.s.) no llamó ni a sus esposas, ni ninguno de sus compañeros.

Él llamó, solamente, a ‘Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein (a.s.). En conclusión, la noble familia del Profeta (a.s.s.) y los miembros inmaculados de su familia, Alî, Fâtima, al-Hasan y al-Husein (a.s.) eran los mejores musulmanes, después del Profeta (a.s.s.).

Hay, también, muchos hadices chiitas sobre este tema, referidos por los Ahlul Bayt (a.s.): En un hadiz, recogido en “Tafsir al-Qumi” volumen I, página 104, el Imam Sadiq (a.s.) dice: “Este día, cuando los cristianos vieron que el Profeta (a.s.s.) estaba con Fâtima, ‘Alî, al-Hasan y al-Husein, preguntaron: ¿Quiénes son estas cuatro personas?. Se les respondió: “Es el primo del Profeta, y su yerno, ‘Alî ibn Abi Taleb, ella es su hija Fâtima y aquellos son sus hijos al-Hasan y al-Husein”. Cuando supieron quienes eran, los cristianos dijeron al Profeta: “Perdónanos. No queremos invocar la maldición sobre vosotros”. En el libro “Tafsir al-‘Ayyachi” y en el “Tafsir Furat al-Kufi”, también aparecen estos hadices, cuando se interpreta el versículo de Mubahala. Igualmente en el libro “Al Kafi”, volumen 8, página 317, se recogen estos relatos. El Sheij al-Mufid, también cuenta esta historia en su libro “Al Irshad fi Ma’rifat Huyay Allah ‘ala-l-‘ibad”, volumen I, página 167.

Ahmad ‘Abd-us-Samad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *