Corán

Felicidades a todos los musulmanes por la conmemoración del nacimiento del Profeta (PBd).

Cuando Dios ha creado al hombre de una materia que representa el grado de inferioridad y de un soplo divino que refleja la sublimidad no se le abandona a ese en un desierto de confusión errando por la vida a merced de las circunstancias. El Señor ampara a sus siervos ayudándoles para que no se queden alejados de su misericordia. Porque de lo contrario el ser humano no tendría ninguna culpa si desconociese a su Creador. He aquí debemos hablar del (Lutf) divino, esto es, el amparo y la protección divina destinada a su criatura: “Y no castigamos sin haber enviado previamente a un Mensajero”,(El Viaje Nocturno 15).

Se deduce de ello que los Mensajeros son testigos sobre la gente, después de haberles comunicado el mensaje celestial. Se trata de una norma divina desde Adán hasta el último Profeta Muhammad (PBd). Los Mensajeros tienen la misión de recordar al género humano el compromiso suscrito con Dios en tiempos muy lejanos, en otra fase de la existencia humana: el mundo previo a lo material, o sea, la naturaleza primigenia humana: Fitra.

En este contexto recordamos hoy el nacimiento del Profeta (PBd), el nacimiento de una prueba de Dios que venía para ser testigo sobre toda la humanidad hasta la reaparición del imam Al Mahdi (A a.r).

El nacimiento de un hombre que encarna la misericordia y la filantropía, un hombre que se preocupaba por la rectitud de la gente.” Puede que quieras morir de pena porque no son creyentes” Los Poetas 3.

Ese es el consuelo divino dirigido a su Mensajero para aliviar sus preocupaciones y tranquilizarle de que su única meta era difundir el mensaje que se le fue revelado:” Tu obligación es solamente transmitir el mensaje” La consulta 48.

Él representa la misericordia en su mente y su forma de dirigirse a todo el mundo, les inculca la dosis idónea, en momentos y lugares adecuados, en función de la capacidad de cada persona. Así podía ayudar a todos para embarcar en su arca y aceptar el nuevo mensaje en todas sus facetas.

Es misericordia en su corazón porque vivía afecto y ternura hacia todo el mundo. Su corazón late cargado de amor por el género humano.

Es misericordia en su comportamiento porque era un paradigma de indulgencia, perdón, benignidad y benevolencia. Se aproximaba a los pobres y compartía con ellos su forma de vivir. Era un modelo brillante en los caracteres que encarnaba, en los valores que corporeizaba y en las virtudes que materializaba hasta tal punto que Dios lo elogiaba con esta aleya:” Eres, sí, de eminente carácter”(Al Qalam 4). Se narra que el Profeta (PBd) mismo dijo:” Mi Señor me educó de forma perfecta” (Bihar Al Anuar t 11/210). El imam ‘Ali (P) también apuntó que Allah le designó a su Profeta (PBd) un gran ángel que lo guiaba y lo educaba.

En efecto la vida del Profeta (PBd) encajaba las diferentes mentalidades y moldeaba los distintos comportamientos rechazando el mal con lo que es mejor tal como nos describe el Corán. Esa era la postura del Profeta (PBd) frente a las calumnias, blasfemias, insultos e incluso agresiones físicas.

La conmemoración del nacimiento de ese líder nos invoca a estudiar de forma detenida su biografía y proyectarla en nuestra vida cotidiana, en la relación con el prójimo, y en la interrelación musulmana. Ese evento ha de corregirnos muchos errores que cometemos cuando actuamos de forma incorrecta. Este evento ha de repercutir en la situación por la que atravesamos en el mundo islámico. Es una oportunidad para limar asperezas, fomentar avenencias, evitar conflictos intestinos y elevarse a la altura que se nos requiere para dar buena imagen de ese mensaje celestial en medio de la conspiración que se está tramando para erradicar el islam o por lo menos desfigurar la credibilidad de sus principios.

A la postre, no estaría de más recordar los últimos consejos que brindó el Profeta (PBd) a la Ummah islámica quizás repercutan en su statu quo: “Dejo entre vosotros dos joyas preciosas: El libro de Allah y mi Descendencia, si os aferráis a ambos jamás os extraviaréis. No os tornéis, después de mí, incrédulos…” (Párrafo del sermón de Ghadir Jum última peregrinación del Profeta (PBd).

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